Hermes

La raza negra, sucesora de la roja austral en la dominación del mundo, estableció en el alto Egipto su santuario. El nombre de Hermes Thoth, primer iniciador de Egipto en las doctrinas sagradas, está relacionado a una primera mezcla pacífica de las razas blanca y negra en las regiones de Etiopía y del alto Egipto, antes de la época aria. Hermes es considerado un nombre genérico como Manú y Buda ya que designa simultáneamente a un hombre, una casta y un Dios. Como hombre es el primer y gran iniciador de Egipto; como casta es el sacerdocio depositario de las tradiciones esotéricas; como Dios, es el planeta Mercurio, presidiendo la región supraterrena de la iniciación celeste. Los griegos le llamaron Hermes Trismegisto, o tres veces grande por considerarlo como rey, legislador y sacerdote. Debemos recordar que él caracteriza una época en que el sacerdocio, la magistratura y la monarquía estaban reunidos en un solo cuerpo gobernante. Esa época, conocida como el reino de los dioses es situada por algunos mucho antes de Moisés, y ciertas tradiciones hebreas lo consideran contemporáneo de Abraham. No existían aún papiros ni escritura fonética pero si existía ya la ideografía sagrada y la ciencia del sacerdocio se escribía con jeroglíficos sobre las columnas y los muros de los templos. Los egipcios atribuían a Hermes 42 libros sobre ciencia oculta y el libro griego llamado Hermes Trismegisto contiene restos alterados de la antigua teogonía de donde Moisés y Orfeo reciben sus primeros rayos. La doctrina del Fuego Principio y del Verbo Luz contenida en la Visión de Hermes es el centro y la cima de la iniciación egipcia.

     "Hermes, el que rige la palabra -dice Jámblico-, es, según antigua tradición, común a todos los sacerdotes; es él quien dirige la verdadera ciencia; él es el uno en todo. Por ello nuestros antepasados le atribuían todos los descubrimientos y ponían sus obras bajo el nombre de Hermes." De ahí esa cantidad enorme de libros o discursos atribuidos a Hermes. Jámblico menciona 20,000 pero sin dar el nombre de uno sólo. Los 42 libros de que habla Clemente de Alejandría constituyen una verdadera enciclopedia sacerdotal. Según Galieno, los sacerdotes escribían en las columnas, sin nombre de autor, lo que cada uno había encontrado y había merecido la aprobación de todos. Estas columnas de Hermes eran las estelas y los obeliscos, que constituyeron los primeros libros antes de la invención del papiro. Según Jablonski el nombre Toth significa columna en egipcio.

     Una exposición del conjunto de la teología hermética está contenida en el resumen que M. Vacherot da de ella en su Histoire critique de l'Ecole d'Alendandrie (Historia Crítica de la Escuela de Alejandría).       "Dios -dice-, es concebido en ella como un principio superior a la inteligencia, al alma y a todo de lo cual es causa. El bien no es uno de sus atributos, es su naturaleza misma; Dios es el bien, así como el bien es Dios. Él es el no ser en tanto que es superior al ser. Dios produce todo lo que es y contiene todo lo que todavía no es. Absolutamente invisible en sí, es el principio de toda luz. La inteligencia no es Dios, es solamente de Dios y en Dios, lo mismo que la razón se encuentra en la inteligencia, el alma en la razón, la vida en el alma, el cuerpo en la vida. La inteligencia es distinta e inseparable de Dios, como la luz de su foco; es, al igual que el alma, el acto de Dios, su esencia, si tiene una. Para Dios producir y vivir son una sola y única cosa. Finalmente, el carácter propio de la naturaleza divina es que nada de aquello que es propio de los demás seres puede serle atribuido; él es la sustancia de todos sin ser ninguna cosa. Bajo este signo se reconoce al padre de todos los seres, a Dios. Es el brillo del bien que ilumina la inteligencia y luego al hombre por entero y lo convierte en una esencia verdaderamente divina. Dios es la vida universal, el todo del que los seres individuales no son más que parte; es el principio y el fin, el centro y la circunferencia, la base de todas las cosas, la fuente superabundante, el alma que vivifica, la virtud que produce, la inteligencia que ve, el espíritu que inspira. Dios es todo, todo está lleno de él; no hay nada en el universo que no sea Dios. Todos los nombres le son propios por ser padre del universo, pero, como es el padre de todas las cosas, ningún nombre es su propio nombre. El uno es el todo, él todo es el uno; unidad y totalidad son términos sinónimos de Dios."

     Las enseñanzas de Hermes Trismegisto se transmitieron oralmente durante miles de años. Aún hoy día muchas de ellas siguen transmitiéndose así.

     Los documentos más antiguos que se conocen se remontan al siglo II antes de Cristo y el cuerpo fundamental del Corpus Hermeticum fue fijado en griego aproximadamente entre los años 100 y 300 de la era cristiana.