La rana rota y el buey
FEDRO

 En un prado, cierta vez, una rana vio a un buey,
 y, tocada por la envidia de tanta grandeza,
 su rugosa piel infló. Entonces a sus hijos
 preguntó si era más grande que el buey.
 Ellos dijeron que no. De nuevo tensó su piel
 con mayor esfuerzo, y de similar modo preguntó
 quién era mayor. Ellos dijeron: "el buey".
 Nuevamente indignada, mientras quiere más fuertemente
 inflarse, con su cuerpo roto yació.

El pobre, mientras quiere imitar al poderoso, perece.