El lobo y la grulla

FEDRO   

Como quedara clavado un hueso, al tragarlo, en la garganta de un lobo,  vencido por el gran dolor empezó a seducir a todos  con un premio para que le extrajeran aquel mal.  Finalmente, fue persuadida por el juramento una grulla,  que entregando la longitud de su cuello a la garganta  hizo la peligrosa cirugía al lobo.  Como por esto solicitara insistentemente el premio pactado,  "Ingrata eres" dijo" porque sacaste incólume tu cabeza  de mi boca y pides recompensa".

Quien premio por su servicio de los malvados desea,  dos veces se equivoca:
 primero, porque ayuda a indignos,
 luego porque ya no puede escapar impunemente.