El asno y la zorra

Esopo

Cierto asno se vistió con una piel de león que encontró en el camino.  Así disfrazado corrió por campos y bosques, sembrando el terror entre los animales. Habiendo descubierto a una zorra, quiso asustarla, pero no se contento con lanzarse contra ella, sino que al mismo tiempo trato de imitar el impresionante rugido del león.         

- Señor mió - dijo la zorra - , si te hubieras callado, te habría tomado por un león, como los demás animales, pero ahora que oigo tus rebuznos, te reconozco y no me das miedo: no dejas de ser un pobre asno.

Al hombre, como al asno, se le conoce por sus acciones.