Bóreas y el Sol

Esopo

 Bóreas y el Sol disputaban sobre su fuerza respectiva, y decidieron conceder la palma al que despojara a un viajero de sus vestidos.
Bóreas empezó el primero, soplando con violencia; apretó el hombre contra sí sus ropas y Bóreas le asaltó con más fuerza; pero el hombre, molesto por el frío, se colocó otro vestido. Bóreas, vencido, se lo entregó al Sol.
Éste empezó a lucir suavemente y el hombre se despojó de su segundo vestido; luego le envió el Sol sus rayos más ardientes, hasta que el hombre, no pudiendo resistir más el calor, se quitó sus ropas para ir a bañarse en el río vecino.
 
La persuasión es más eficaz que la violencia.