Los Videojuegos y los Niños
 
    Los videojuegos han venido a agravar la polémica que antes había en torno a la televisión, sobre los efectos que estos tienen en los niños.
 
    Para mucha gente, la televisión y los videojuegos atrapan al niño, le quitan su inventiva, le dañan su concentración y por lo tanto su capacidad de aprendizaje. Además, se ha creído que al ser actividades totalmente sedentarias tienen serias consecuencias en el crecimiento, y que al ser aparatos audiovisuales dañan la visión del niño.
 
    En la década de los ochenta, los síntomas más evidentes para los padres ocurrían en el nivel psicológico, pero ahora las nuevas investigaciones se orientan a medir y describir los que ocurren en el nivel físico. Los resultados de esos estudios son bastante sorprendentes.
 
    El niño que ve televisión tiende a ser obeso y su metabolismo es notablemente bajo. A diferencia, el niño que pasa sus días entretenido con videojuegos (no agresivos) presenta un metabolismo muy acelerado generado por la excesiva tensión que le provoca tener que ganar el juego.
 
    De esta manera, se pudo establecer que un niño quema un 54% más de calorías jugando videojuegos que viendo televisión e incluso en los momentos más tensos del juego el gasto de energía puede alcanzar un 85%.
 
    Asimismo, los niveles de glucosa aumentan sorprendentemente, así como los niveles de adrenalina y de corticosteroides. Como se puede ver es innegable que estos menores sufren un gran desgaste físico, especialmente en sus manos y en sus ojos, que son las partes del cuerpo que se mueven mientras se juega.
 
    Al estar tan cerca del televisor o del monitor para jugar y al estar siguiendo la acción del juego, su reacción ocular se agiliza, pero esto provoca un gran cansancio visual. En las manos, por ejemplo, puede desarrollarse tenditis y enfermedades de tipo muscular.
 
    Ahora bien, si bien es innegable que hay alteraciones en el desarrollo fisiológico de los niños, como todo tiene sus pro y su contra. Los expertos parecen concordar que los videojuegos no son tan dañinos como la televisión, esto porque no genera obesidad ni problemas irreversibles.
 
    Entonces, en realidad los videojuegos pueden no sólo evitar que el niño se engorde sino que también aumenta ciertas habilidades motoras del niño, e incluso pone a trabajar su mente para encontrar la solución del juego, lo cual es muy positivo.
 
    Por eso, esta actividad audiovisual que atrapa a los niños del siglo XXI, está catalogada hoy en día como una de las actividades sedentarias menos dañinas, y es preferible que el niño pase sus tardes compitiendo en estos juegos de la tecnología que viendo televisión.