La importancia de la leche materna 
y la alimentación del bebé en sus tres primeros meses
     Al nacer, el mejor alimento que se le puede ofrecer al bebé es la leche materna. En las últimas décadas, después del auge de los productos lácteos industrializados para bebés, ha habido un profundo interés en el estudio de la composición química de la leche materna y sus beneficios, y se ha llegado a la conclusión de que el seno materno es insustituible, y debe darse al bebé por lo menos en los primeros meses de vida. La leche materna varía en su contenido de nutrimentos de una mujer a otra, dependiendo, sobre todo, de la alimentación de la madre. También varía según la hora del día o su etapa de lactancia. Durante los primeros cinco días, la secreción láctea se llama "calostro", y es muy rica en proteínas, anticuerpos y vitaminas, con bajo contenido en grasa y azúcar. La leche secretada a partir del primer mes es la leche "madura", y la que se secreta entre el sexto día y el primer mes se denomina leche de transición. En términos generales, la leche contiene todos los nutrientes que el bebe necesita; ayuda a fortalecer su sistema inmunológico y lo protege de diversas enfermedades, ya que contiene anticuerpos y células defensoras; es fácil de digerir y favorece una buena relación madre-hijo. Al principio se recomienda ofrecer el seno cada 2 o 3 horas y colocar el bebe 5 minutos en cada lado, el estímulo de la succión es sumamente importante para una buena producción láctea; también influye el ambiente afectivo-emocional que rodea a la madre. La alimentación materna debe vigilarse, evitando alcohol, cigarrillo, drogas, alimentos enlatados, harinas y azucares refinados, etc. El tamaño del seno no determina la cantidad de leche producida. 
     En algunos casos, cuando la madre, por algún motivo no secreta leche o ésta es insuficiente para satisfacer al bebe se pueden emplear leches humanizadas o bien leche de soya. No se recomienda dar, desde el nacimiento, la leche de vaca, pues su contenido de nutrientes es diferente al de la leche humana, con mayor cantidad de solutos, es de difícil digestión y produce, gases, cólicos, diarreas, etc.
     La leche materna protege contra la obesidad en la infancia, ya que los niños alimentados artificialmente tienen incrementos de peso mucho mayores en los primeros meses de vida. También evita que los niños presenten diarrea por bacterias o virus; y se ha visto mayor frecuencia de alergias en alergias en niños que fueron alimentados con leches diferentes a la materna en los primeros meses de vida. En la madre, la lactancia ejerce efecto protector contra el cáncer mamario y retarda la ovulación.
     Respecto al destete, se debe analizar cada caso en particular, pero se insiste en la alimentación con leche materna en los primeros seis meses de vida. El destete comienza cuando se da el primer alimento diferente a la leche materna; a la medida que se enriquece la dieta del niño con mayor diversidad de alimentos, el destete puede llevarse a cabo en forma gradual fácilmente.  Desde el florecimiento de la civilización egipcia, hasta la primera mitad de este siglo, prevaleció el criterio de añadir alimentos sólidos en la dieta de los niños con la aparición de los dientes. (alrededor del sexto mes).
   Después de la segunda guerra mundial, la alimentación de los lactantes fue más liberal y se descartó el brote de los dientes como criterio de ablactación, agregándose papillas o jugos a edades cada vez más tempranas, incluso antes del mes de vida. La lactancia actual vuelve nuevamente a los conceptos antiguos y se recomienda iniciar la ablactación entre el cuarto y el sexto mes. Esto tiene fundamentos fisiológicos muy bien establecidos.
     El desarrollo neuromotor, indispensable para que el niño asimile alimentos sólidos o semisólidos, no se alcanza hasta después de los cuatro meses; antes de esta edad la deglución de alimentos sólidos se lleva a cabo pobremente. Además. el reflejo del movimiento de la lengua, por el cual el niño empuja todo alimento sólido colocado en el tercio anterior de ella, generalmente también desaparece alrededor de los cuatro meses. Antes del quinto mes de vida, el tracto digestivo se encuentra aún en pleno desarrollo y no cuenta con las enzimas necesarias para digerir y absorber adecuadamente todos los azucares y grasas; por otro lado, el intestino permite el paso de moléculas muy grandes, pudiendo, posteriormente, desarrollar alergias proteínas.
     Muchos estudios asocian estrechamente la ablactación  a temprana edad y la obesidad en edades tardías esto se debe a que los niños reciben un aporte energético mucho mayor al que requiere su organismo.
     Por todo lo anterior, se recomienda iniciar entre el cuarto y el quinto mes la alimentación con cereales, por ejemplo avena o trigo; se puede hacer leche de avena. Entre el cuarto y el sexto mes se añaden frutas y verduras coladas. Las frutas se pueden dar crudas o en jugo, y las verduras cocidas al vapor, sin sal. Nunca se deben introducir en la dieta dos alimentos nuevos a la vez, ya que con esta medida podemos conocer la tolerancia del niño al nuevo alimento. Frecuentemente, la primera vez que se ofrece u alimento diferente el niño lo rechaza, no se debe forzar al bebe a que acepte el nuevo alimento, con paciencia se logra que el niño se acostumbre a la consistencia y sabor del nuevo alimento. Después del sexto mes, el niño debe comenzar a ingerir leguminosas, que son una buena fuente de proteínas de origen vegetal. También se le pueden dar pequeños trozos de pan integral o alguna galleta de consistencia dura, que al morderla les alivia las molestias del brote de los dientes. Entre los siete y once meses, los alimentos deben ir adquiriendo cada vez más consistencia hasta ofrecer pequeños trozos. Al año de edad el niño debe estar integrado a la alimentación cotidiana de la familia. Es conveniente, a esta edad, restringir el aporte de azúcar y harina refinados, y no poner refrescos en el biberón, sino preparar aguas frescas o té. Si hay antecedentes de alergia en los padres o en familia se recomienda agregar cítricos y huevo hasta después de un año de edad.