La Cólera: Enemiga de tu Vida Sexual
 
   La vida sexual es una de las áreas más sensibles del ser humano y se ve afectada por factores de diversa índole.
    Tu estado emocional, el vínculo entre la pareja, el estrés, y muchas veces los sentimientos, así como factores externos tales como el trabajo, el tiempo o los hijos, influyen en las relaciones sexuales y pueden determinar el éxito o el total fracaso de éstas.
    En las relaciones de pareja ya establecidas donde existe una vida sexual activa, la cólera resulta ser -según los expertos- una de las emociones que más entorpecen la posibilidad de tener una buena relación sexual.
    La ira acumulada hace que cualquier sentimiento agradable hacia el compañero, como ternura o deseo sexual, se vea inhibido, y así la sola idea de tener contacto físico con la persona es rechazada.
    Esta ira no es el enojo producido por una disputa cualquiera. De hecho, esos enojos son muy positivos pues dinamizan la relación, renuevan los sentimientos y permiten que la próxima relación sexual sea muy apasionada, pues esta se convierte en símbolo de reconciliación.
    Esta ira es la que se acumula, la que no se expresa y la cual es el resultado de resentimientos profundos que se arrastran por años. Como consecuencia, inconscientemente la persona siente la necesidad de castigar a su pareja.
 
   Las causas principales de esta cólera o ira son tres que podemos resumir en razones ocultas, cólera latente, y la existencia de un problema sin solución.
    En el caso de las razones ocultas, éstas se manifiestan a través de resentimientos que existen y de los cuáles se tiene conciencia, sin querer expresarlos al otro para no discutir o porque se piensa que el otro no va a hacer nada al respecto.
    Por su parte, la cólera latente es aquella que se encuentra en un nivel inconsciente y la cual  incluso uno mismo no ha detectado. El problema con este sentimiento es que al no saber que está ahí, no tenemos ningún control sobre él, y aflora cuando uno menos espera y deteriora la relación sexual así como la afectiva.
    La existencia de un problema que no ha tenido solución radica en que lo que provocó la cólera no se ha resuelto, por lo que la ira se mantiene y aumenta día con día.
    Tan grave es la ira en una relación, que puede iniciarse sólo en una de las dos partes, pero luego -por reacción- la otra persona acumulará en sí misma su propia ira provocada por la actitud del otro. De esta manera, es contagiosa y destruirá pronto los vínculos más fuertes que se creía iban a estar ahí para siempre.
     Ahora bien, ¿cómo detectar el problema y qué hace para solucionarlo? Como siempre, esto requiere de mucha comunicación, respeto y confianza. Tal vez lo más complejo en su relación es aprender a expresar lo que sentimos.
    Si en este momento, tus preocupaciones e intereses se desvían de tu compañero y se focalizan en tu trabajo, en los hijos o en la escuela de manera casi absoluta, si sientes que estás estancada o que los conflictos se presentan demasiado a menudo, si existe en ti rechazo por tu compañero pero no sabes por qué, entonces definitivamente hay algo que te estás reservando.
    Para solucionarlo, debes hablar, debes expresarte, y debes hacerle saber a tu pareja que no estás satisfecha, pero que tienes la intención de mejorara la situación. Cuando trates de establecer la comunicación, hazlo de una manera constructiva, sin reprochar todos los errores que él ha cometido desde que se conocieron, no lo hagas sentir mal ni indiques que sólo él tiene la culpa.
    Cuando hablamos de una situación en la vida de pareja, no hay que perder de vista que cualquier cosa que suceda es responsabilidad de ambos, y que ambos deben poner de su parte. Tampoco hay que olvidar que nadie es perfecto y que así como él ha cometido sus errores, tú también.
    Lo más importante es no ser grosera. Él tiene sus sentimientos, y podría estar albergando también serios resentimientos hacia ti, sin que lo sepas. Por eso, si quieres comunicarte, debes estar dispuesta a recibir críticas, a aceptar tus errores, a escuchar con atención y a tratar de llegar a un acuerdo juntos.
    Pero si detectas este problema, trata de solucionarlo cuanto antes, el deterioro puede ser tal que después no se pueda recuperar lo que antes tanto los unió y no se pueda reestablecer el deseo sexual. De ahí a la separación hay solo un paso. No pierdas el tiempo.