Cómo estimularles la lectura

 

 

 

     Leer requiere varias capacidades diferentes: conocimiento de fonemas, fonética, fluidez de lectura, y comprensión. Todas ellas son necesarias, y las carencias en una no se suplantan con las otras. Se las debe adquirir en forma integrada, y con una práctica coherente y frecuente. Aprender a leer no es un proceso natural; requiere una instrucción sistemática y de buena calidad. Esta guía para los padres ayuda a promover un desarrollo temprano de la comunicación escrita en el niño.
    
Claves
   
Preparar el terreno desde pequeños. De bebé, estimular todos sus sentidos. Estimularle tempranamente el habla. Más adelante, contarle historias en libros con figuras. Jugar con él a que simule leer.
  
Leerle libros. Proveer un espacio cómodo para trabajar con él. Hacerlo sólo si el niño está feliz haciéndolo. Estudios científicos comprobaron que cuando el niño siente calidez y el contacto físico de los padres mientras le leen, desarrolla una actitud más positiva hacia la lectura.
Al leerle, deslizar el dedo índice por donde transcurre la lectura. Esta medida tan simple lo ayuda a familiarizarse con varios conceptos básicos: la existencia de palabras; que éstas tienen significado; que se lee de izquierda a derecha y de arriba a abajo; que las palabras forman oraciones; y que algunas oraciones usan más de una línea de texto.
  
Estimular la identificación de las letras. Con el niño al lado, escribir las letras de su nombre, leyéndolas al anotarlas. Poner carteles con su nombre en la habitación u otros lugares especiales. Cantar canciones y hacer juegos con letras. Buscar videos y programas de televisión que incluyan actividades para aprender letras. Mirarlos juntos y acompañar las rimas y canciones. Buscar letras que vaya conociendo en carteles, envases de productos, libros y revistas. Estará más interesado en aprender las letras cuando éstas tienen relación con cosas que son parte de su vida diaria. Hacer un cuaderno de letras. Para cada letra, dibujar o recortar figuras de objetos que comiencen con ella.
  
Entre los 3 y 4 años: estimularlo a decir y componer su nombre. Al principio lo hará usando sólo las primeras o una o dos letras del nombre.
Usar libros sin texto, para que el niño trate de elaborar historias a partir de él. Esto estimula la imaginación y ayuda a mejorar el lenguaje.
  
A partir de los 5 años: buscar actividades para que el niño comience a identificar algunas palabras escritas.
  
A partir de los 6 años: buscar oportunidades para que el niño nos lea historias usando el texto, claves de imágenes, su memoria, o alguna combinación de ellas. Escribirle notas breves, y estimularlo a que nos responda.
 
Siempre explorar formas de ser más efectivo al intervenir. Por ejemplo, al hacerle preguntas, darle tiempo suficiente para pensar y responder. Tratar de hacer muchas más intervenciones de felicitación que de corrección de errores. Y prestar atención a cómo responde el niño, estando atentos a las cosas que le gustan y las que no le atraen en las actividades.
  
Siempre tratar de actuar a favor de la corriente. Acostumbrarlo a leer por placer y por curiosidad, aprovechando el interés natural del niño por el mundo que lo rodea.
   
¡Nunca aburrirlo!