MEDICINA

SALUD Y NUTRICIÓN


 

LAS BACTERIAS

 Durante mucho tiempo el ser humano ha buscado la forma de destruir las diferentes clases de bacterias causantes de múltiples enfermedades. A partir del descubrimiento de la penicilina en 1914, se han estudiado y empleado diversas sustancias conocidas como antibióticos que destruyen una cantidad considerable de bacterias.         
       Sin embargo, a pesar de tal diversidad, las infecciones bacterianas representan un problema de salud mundial tan serio que actualmente mueren cada año 17 millones de personas. Esto se debe a un fenómeno conocido como "resistencia bacteriana", el cual provoca que la gente sea más susceptible de padecer enfermedades, y que estas se prolonguen por más tiempo y lleguen a causar la muerte.
       La resistencia bacteriana consiste en que las bacterias, en su esfuerzo por sobrevivir, crean descendientes (mutantes), que no son destruidos por los antibióticos, gracias a un mecanismo de protección. Esto ha ocasionado que muchos medicamentos hayan desaparecido, debido a su ineficacia para controlar las infecciones para las cuales fueron creados. 
       Debido a este fenómeno, el panorama actual resulta muy desalentador: aunque existen aproximadamente 5000 compuestos con propiedades antibióticas, unos 1000 han sido estudiados detenidamente y sólo 100 se utilizan en la practica clínica; sin embargo, ninguno de estos agentes es efectivo contra todos los tipos de bacterias y algunas de ellas son resistentes a todos los antibióticos.
       La resistencia es un problema creciente, ya que las bacterias mutantes permanecen en el sitio de infección, donde se multiplican y, aunque el paciente parezca estar mejor, la bacteria puede presentarse nuevamente, pero mucho más fuerte que al principio. Los pacientes pueden pasar esa bacteria a otros miembros de la comunidad, contagiándolos, lo cual es un problema muy común en los niños.
       Muchos antibióticos conocidos ya no son eficaces para tratar infecciones comunes como otitis, neumonía, gonorrea y tuberculosis. Anteriormente esta última se trataba con tres antibióticos clásicos, hoy es muy frecuente utilizar 5, aunque hay casos en los que ningún antibiótico resulta efectivo.
       Las técnicas de transplante o la presencia de VIH en un organismo, provocan la disminución de las defensas inmunológicas, lo cual lleva a disponer de un arsenal de excelencia antibiótica, amenazado por la resistencia.
       Además la resistencia crece por la automedicación, el incumplimiento del tratamiento, negligencia e invitación de algunos sistemas de expendio de medicamentos, ya que estos pueden conseguirse hasta en los supermercados sin receta y sin responsabilidades.

       Por ello es recomendable conocer los 2 principios fundamentales del uso de antibióticos: 

  • Es indispensable seguir la pie de la letra y cumplir el tratamiento indicado por el médico, sin cambiar el antibiótico indicado en la receta.
  • No automedicarse, sobre todo en enfermedades de tipo bacteriano, como en infecciones de oído, nariz y garganta.

       Actualmente, el desarrollo de nuevos antibióticos sigue siendo una estrategia válida, pero no puede ser la única herramienta para lograr que el problema desaparezca. En el ámbito médico se ha pugnado por un uso más racional de los antibióticos y en relación con el paciente, el combatir adecuadamente la resistencia bacteriana sugiere el abandono de prácticas indebidas, tomando conciencia que es necesario utilizar estos medicamentos sin miedo, pero con respeto y siempre bajo prescripción médica.