El miedo 

Uno de los peores tiranos del hombre es el miedo.
El miedo es mal compañero y peor consejero.
Vivir con el miedo en la mente y el corazón es condenarse a una tristeza y decaimiento permanente.
Miedo al futuro, a la ancianidad, a la enfermedad, a la soledad, a la pobreza, a la parálisis, a los ladrones, a las calumnias, al qué dirán, a la pérdida de un ser querido, al fracaso, al desamor ... a la muerte.
Todos esos miedos son tus peores enemigos.
Todos los miedos, todos los temores son pensamientos, creencias necias y erróneas. El miedo anida siempre en tu mente. Si le das acogida en ella, serás su víctima.
Hay personas que no quieren aceptarlo pero tienen una oscura y secreta tendencia masoquista cuando admiten, retienen y dan vueltas a ciertas situaciones y motivos de miedo. Y la tristeza y melancolía hacen presa en ellas.
Los miedos, como pensamientos que son, deben desenmascararse y quedan reducidos a meros ridículos fantasmas.
A veces están alojados en la mente subconsciente y de allí hay que desalojarlos y reconocerlos como intrusos roedores del ánimo y la alegría.
Cuando aprendes a vivir no por pensamientos, recuerdos y creencias sino por tu propia realidad fundamentada en lo Divino, te ríes de tu propios miedos y te das cuenta de que has sido la víctima de unos fantasmas irreales y absurdos.
Quien siente miedos y trata de justificarlos con razones y argumentos de cualquier índole está condenándose a una tristeza permanente. Los miedosos y temerosos siempre creen que sus razones son válidas por ilusas y absurdas que sean.


                                                           "Palabras del silencio"