José Asunción  Silva

(1865-1896)

  Nació en  Bogota en  1865, fue  de una familia acomodada. Estudió en colegios privados y, como era un joven de gran belleza, sus compañeros le llamaban José Presunción. Pronto comenzó a asistir a la tertulia literaria que su padre, escritor costumbrista y académico, mantenía en su casa, en la que era muy apreciado.

 

En textos como "Los maderos de san Juan", José Asunción Silva consigue recuperar ritmos de la poesía infantil.

Los maderos de San Juan
 
¡Aserrín!
¡Aserran!
Los maderos de San Juan
piden queso, piden pan,
Los de Roque
Alfandoque,
Los de Rique,
Alfeñique,
Triqui, triqui, triqui, trán.
 
Y en las rodillas, duras y firmes de la abuela,
Con movimientos rítmicos se balancea el niño
Y ambos agitados y trémulos están.
La abuela se sonríe con maternal cariño,
Mas, cruza por su espíritu, como un temor extraño
Por lo que en lo futuro, de angustia y desengaño,
Los días ignorados del nieto guardarán.
  
Los maderos de San Juan,
Piden queso, piden pan.
Triqui, triqui, triqui, tran.
 
 Esas arrugas hondas reflejan una historia
De sufrimientos largos y silenciosa angustia,
Y sus cabellos, blancos como la nieve están,
De un gran dolor el sello marcó la frente mustia,
Y son sus ojos turbios espejos que empañaron
Los años, y que, ha tiempo, las formas reflejaron
De cosas y de seres que nunca volverán.
 
Los de Roque, alfandoque
Triqui, triqui, triqui, trán.
 
  Mañana, cuando duerma la anciana, yerta y muda,
Lejos del mundo vivo, bajo la oscura tierra,
Donde otros en la sombra desde hace tiempo están;
Del nieto á la memoria, con grave són que encierra
Todo el poema triste de la remota infancia,
Cruzando por las sombras del tiempo y la distancia,
De aquella voz querida las notas vibrarán.
  
Los de Rique, alfeñique!
Triqui, triqui, triqui, trán!
 
 Y en tanto en las rodillas cansadas de la abuela
Con movimientos rítmicos se balancea el niño,
Y ambos conmovidos y trémulos están;
Mas cruza por su espíritu, como un temor extraño,
Por lo que en lo futuro, de angustia y desengaño,
Los días ignorados del nieto guardarán.
 
 ¡Aserrín!
¡Aserrán!
Los maderos de San Juan
Piden queso, piden pan,
Los de Roque
Alfandoque,
Los de Rique
Alfeñique,
Triqui, triqui, triqui, trán!
Triqui, triqui, triqui, trán!