Gabriela Mistral

(1889-1957)

    Seudónimo de Lucila Godoy Alcayaga, poetisa y diplomática chilena, que con su seudónimo literario quiso demostrar su admiración por los poetas Gabriele D’Annunzio y Frédéric Mistral.
Obtuvo en 1945 el Premio Nóbel de Literatura, reconocimiento que se daba por primera vez a las letras latinoamericanas.

 Nació el 7 de Abril de 1889 en la ciudad de Vicuña en la cuarta región.

 

 

EL ÁNGEL GUARDIÁN

Es verdad, no es un cuento; 
hay un Ángel Guardián 
que te toma y te lleva como el viento 
y con los niños va por donde van. 

Tiene cabellos suaves 
que van en la venteada, 
ojos dulces y graves 
que te sosiegan con una mirada 
y matan miedos dando claridad. 
(No es un cuento, es verdad.) 

Él tiene cuerpo, manos y pies de alas 
y las seis alas vuelan o resbalan, 
las seis te llevan de su aire batido 
y lo mismo te llevan de dormido. 

Hace más dulce la pulpa madura 
que entre tus labios golosos estrujas; 
rompe a la nuez su taimada envoltura 
y es quien te libra de gnomos y brujas. 

Es quien te ayuda a que cortes las rosas, 
que están sentadas en trampas de espinas, 
el que te pasa las aguas mañosas 
y el que te sube las cuestas más pinas. 

Y aunque camine contigo apareado, 
como la guinda y la guinda bermeja, 
cuando su seña te pone el pecado 
recoge tu alma y el cuerpo te deja. 

Es verdad, no es un cuento: 
hay un Ángel Guardián 
que te toma y te lleva como el viento 
y con los niños va por donde van.

 

CORDERITO

Corderito mío, 
suavidad callada: 
mi pecho es tu gruta 
de musgo afelpada. 

Carnecita blanca, 
tajada de luna: 
lo he olvidado todo 
por hacerme cuna. 

Me olvidé del mundo 
y de mí no siento 
más que el pecho vivo 
con que te sustento. 

Y sé de mí sólo 
que en mí te recuestas. 
Tu fiesta, hijo mío, 
apagó las fiestas.

 

 

LA PAJITA

Ésta que era una niña de cera; 
pero no era una niña de cera, 
era una gavilla parada en la era. 
Pero no era una gavilla 
sino la flor tiesa de la maravilla. 
Tampoco era la flor sino que era 
un rayito de sol pegado a la vidriera. 
No era un rayito de sol siquiera: 
una pajita dentro de mis ojitos era. 

¡Alléguense a mirar cómo he perdido entera, 
en este lagrimón, mi fiesta verdadera!

 

 

CANCIÓN

 

La señora luna
le pidió al naranjo
un vestido verde
y un velillo blanco.
 
La señora luna
se quiere casar
con un pajarito
de plata y coral.
 
Duérmete mi niña
e irás a la boda
peinada de moño
y en traje de cola.

 

 

 

TODO ES RONDA

Los astros son ronda de niños, 
jugando la tierra a espiar... 
Los trigos son talles de niñas 
jugando a ondular..., a ondular... 

Los ríos son rondas de niños 
jugando a encontrarse en el mar... 
Las olas son rondas de niñas, 
jugando la tierra a abrazar...

 

 

LA MADRE TRISTE

Duerme, duerme, dueño mío, 
sin zozobra, sin temor, 
aunque no se duerma mi alma, 
aunque no descanse yo. 

Duerme, duerme y en la noche 
seas tú menos rumor 
que la hoja de la hierba, 
que la seda del vellón. 

Duerma en ti la carne mía, 
mi zozobra, mi temblor. 
En ti ciérrense mis ojos: 
¡duerma en ti mi corazón!

 

 

¡DUERME APEGADO A MI!
 
Velloncito de mi carne
que en mi entraño yo tejí,
velloncito tembloroso,
¡duerme apegado a mi!
 
La perdiz duerme en el trigo
escuchándolo latir.
No te turben mis alientos:
¡duerme apegado a mi!
 
Yerbecita  temblorosa
asombrada de vivir,
no resbales de mi brazo:
¡duerme apegado a mi!
 
Yo que todo lo he perdido,
ahora tiemblo hasta al dormir.
No resbales de mi pecho:
¡duerme apegado a mi!

 

 

DEVUELTO

A la cara de mi hijo 
que duerme, bajan 
arenas de las dunas, 
flor de la caña 
y la espuma que vuela 
de la cascada... 

Y es sueño nada más 
cuanto le baja; 
sueño cae a su boca, 
sueño a su espalda, 
y me roban su cuerpo 
junto con su alma. 

Y así lo van cubriendo 
con tanta maña, 
que en la noche no tengo 
hijo ni nada, 
madre ciega de sombra, 
madre robada. 

Hasta que el sol bendito 
al fin lo baña: 
me lo devuelve en linda 
fruta mondada 
¡y me lo pone entero 
sobre la falda!

 

 

ME TUVISTE

Duérmete, mi niño, 
duérmete sonriendo, 
que es la ronda de astros 
quien te va meciendo. 

Gozaste la luz 
y fuiste feliz. 
Todo bien tuviste 
al tenerme a mí. 

Duérmete, mi niño, 
duérmete sonriendo, 
que es la Tierra amante 
quien te va meciendo. 

Miraste la ardiente 
rosa carmesí. 
Estrechaste al mundo: 
me estrechaste a mí. 

Duérmete, mi niño, 
duérmete sonriendo, 
que es Dios en la sombra 
el que va meciendo.

 

 

Doña Primavera
 

Doña Primavera
viste que es primor,
de blanco, tal como
limonero en flor.

Salid a encontrarla
por esos caminos.
¡Va loca de soles
y loca de trinos!

Doña Primavera
de manos gloriosas,
haz que por la vida
derramemos rosas.

Rosas de alegría,
rosas de perdón,
rosas de cariño
y de abnegación.

 

 

¿En dónde tejemos la ronda?
 

¿En dónde tejemos la ronda?
¿La haremos a orillas del mar?
El mar danzará con mil olas
haciendo una trenza de azahar.

¿La haremos al pie de los montes?
El monte nos va a contestar.
¡Será cual si todas quisiesen,
las piedras del mundo, cantar!

¿La haremos, mejor, en el bosque?
La voz y la voz va a trenzar,
y cantos de niños y de aves
se irán en el viento a besar.

¡Haremos la ronda infinita!
¡La iremos al bosque a trenzar,
la haremos al pie de los montes
y en todas las playas del mar!