Día de Reyes

¡Como se festeja el día de reyes?

En México como en casi toda la región de América Latina, la noche del 5 de enero los niños pequeños ponen debajo del árbol de navidad su zapato y dentro de este una carta donde piden un regalo a los tres reyes magos. De acuerdo a la tradición, los niños no deben verlos, ya que si lo hacen estos desaparecerán.

Pero el ritual sigue en la tarde del día siguiente, cuando la familia se reúne para compartir una deliciosa rosca horneada y dentro de la cual se encuentra una pequeña figura que representa al niño Jesús.

¿Qué representan la rosca, las frutas y el muñequito dentro?

La rosca representa una corona, las frutas representan sus joyas y el muñequito al niño Jesús que fue escondido y protegido de Herodes en los días del relato bíblico.

¿Cuáles son los orígenes de esconder una sorpresa dentro de la rosca de Reyes?

En el siglo III, en el interior del dulce se introducía un haba seca y el afortunado al que le tocaba era nombrado rey de reyes durante un corto periodo de tiempo establecido de antemano.

Felipe V en el siglo XVIII importo de Francia a España la tradición de tomar un dulce con sorpresa el día de Reyes, pero no parece que sea cierto puesto que la tradición del roscón llego a las Indias occidentales mucho antes del reinado de Felipe V. En la nueva España, la rosca de reyes se asocio directamente con los motivos de la católica y cobrando un especial simbolismo.

En México, la tradición fue importada desde España y es costumbre en muchos sitios del país merendar la rosca de reyas con chocolate, además de adornarla con miel y frutos del desierto, como dátiles o higos. Originalmente, el muñeco se hacía de porcelana o cerámica.

¿Qué dice la tradición que debe pasar cuando alguien “se saca el muñequito”?

En México, existe la costumbre de que a quien le toca el muñeco es el padrino del niño y está comprometido a ofrecer una cena o comida con tamales el día 2 de febrero “Día de la Virgen de la Candelaria”, además debe vestir al niño Jesús. Esta celebración nos recuerda a la presentación de Jesus en el templo, cuarenta días de su nacimiento.

 

    San Mateo es el único evangelista que menciona a los Reyes Magos, aunque no dice que fueran reyes, sino magos. Hasta el siglo IV no se estableció en tres el número de los reyes magos. Por la misma época se decidió que uno de ellos fuese negro e incluso después del descubrimiento de América, en el siglo XV, se representó en ocasiones a Baltasar como un jefe indio. En el siglo IX se les designó por primera vez con sus nombres actuales y en lo que se refiere a la estrella que les guió, se hicieron conjeturas sobre una triple conjunción de los planetas Júpiter y Saturno a su paso por Piscis. La tradición afirma que esa gran estrella roja, una vez su cometido providencial, estalló como una flor de luz, que sus trozos se esparcieron por todo el mundo y que esos fragmentos se convirtieron en rubíes.