PEGASO                                                      
 
     Pegaso, caballo alado y mágico (tan rápido como el viento), hijo de Poseidón, dios del mar, y de la gorgona Medusa.
Nacido de la sangre de Medusa, a la que Poseidón, transformado en caballo, había poseído.
     Cuando Perseo decapitó a Medusa, de la sangre de su cuello nacieron Crisaor y Pegaso. Poco después de su nacimiento, el mágico corcel golpeó con una coz el suelo del monte Helicón y en el acto comenzó a fluir un manantial, después consagrado a las Musas, sirvió de inspiración a los dioses (se cree que es la fuente de la inspiración poética) y por eso, desde entonces, las musas lo cuidaban y alimentaban en invierno cuando no tenía hierba para comer.
      Como era un caballo mágico muchos hombres quisieron poseerlo pero ninguno podía atraparlo, todos intentaron en vano capturar y amansar al caballo, y ésta se convirtió en la obsesión de Belerofonte, príncipe de Corinto. Siguiendo el consejo de un adivino, Belerofonte pasó una noche en el templo de la diosa Atenea. Mientras dormía, se le apareció la diosa con una brida de oro y le dijo que con ellas le sería fácil domar a Pegaso. Cuando despertó, encontró la brida de oro junto a él, y con ella Belerofonte fue al prado preferido de Pegaso donde lo encontró paciendo tranquilamente y cuando se le acercó se dejó montar sin resistirse. A partir de ese momento, Pegaso se convirtió en una gran ayuda para el héroe y lo acompañó en sus aventuras contra las amazonas y la Quimera (En Licia, Quimera, el horrible monstruo con cabeza de león o de cabra y la cola de dragón, aterrorizaba a las gentes de los alrededores de Licia, vomitando fuego y devorando a todos los seres humanos que tenían la desgracia de encontrarse en su camino. Como temía que el monstruo atacara a los habitantes de su territorio, el rey de Licia pidió a Beleronfonte que liberara su reino de una plaga como aquella. Beleronfonte, montado sobre el caballo pegaso, atravesó a Quimera con unas flechas de plomo; con el ardor de las llamas que el monstruo emitía, el plomo se fundió y así pereció quemada Quimera.). Belerofonte, sin embargo, desgraciadamente se volvió muy orgulloso y se paseaba montado en Pegaso diciendo que podía volar como los dioses. Cuando logró volar hasta la cima del monte Olimpo para reunirse con los dioses, el prudente caballo lo derribó (el héroe hincó espuelas en el maravilloso animal, para obligarle a llevarlo hasta el cielo, pero el Pegaso, encabritándose lo desmontó) y dejó que Belerofonte vagara sin rumbo, desconsolado, rechazado por los inmortales. Desde entonces anda solo por el mundo, rechazado por los dioses, sin poder hablar con nadie (Otra versión: Un día Belerofonte se atrevió a subir al monte Olimpo y cuando lo vio Zeus, el padre de todos los dioses, se enfadó mucho y lo castigó haciendo que una mosca picara a Pegaso que tiró a Belerofonte al suelo desde lo alto del Olimpo, muriendo Belerofonte en el acto.). Pegaso encontró refugio en los establos olímpicos y Zeus le encargó que le llevara el trueno y el rayo, los símbolos de su poder; en agradecimiento lo convirtió en la constelación de Pegaso y por eso todas las noches Pegaso nos mira desde el cielo. Pasó a ser corcel de las Musas y habitaba con ellas en el Helicón, y se dice que descubrió la fuente Pirene, en Corinto. También se decía que fue padre de los Centauros, que nacieron de una esclava, con la que Pegaso e Ixión tuvieron relación la misma noche.