El caballo de Troya
 
    Se le suele atribuir a Odiseo la estratagema del caballo de Troya. Tras diez años de infructuoso asedio, los griegos construyeron un gigantesco caballo hueco, realizado en madera de pino. Tenía una escotilla en el costado y unas grandes letras talladas en las que los aqueos le dedicaban la construcción a Atenea y le pedían protección para un feliz regreso a sus hogares. Entre veinte y cincuenta héroes griegos, entre los que se encontraba Odiseo, se introdujeron a través de una escala en el vientre del caballo.
     El contingente griego incendio su campamento, abandonó el caballo a las puertas de Troya y se hizo la mar. No se fueron sin embargo muy lejos, anclaron sus naves frente a Ténedos. Solo Sinón, un primo de Odiseo, se quedó en tierra con el encargo de encender una hoguera como señal de regreso.
     Como estaba previsto, Sinón fue apresado y soltó con tanta maestría los embustes que tenía preparados, que los troyanos acabaron por creerle.
     Empezó por contar, que aunque los griegos habían robado el Paladio para una feliz toma de la ciudad, las llamas habían envuelto la imagen por tres veces. Este prodigio había sido interpretado como un mal augurio. Así que decidieron abandonar la conquista de Troya y hacer un sacrificio humano para congraciarse con la diosa.
Que el caballo había sido construido, por una exigencia de Atenea, para reparar el sacrilegio del robo del Paladio. Su tamaño gigantesco era para que los troyanos no pudieran introducirlo en la ciudad sin abrir una brecha en sus murallas, pues quien tuviese el caballo ostentaría la supremacía sobre Grecia.
Por ultimo les dijo que, la víctima elegida para el sacrificio había sido Sinón, porque al ser familiar de Palamedes, Odiseo le odiaba. Pero una súbdita brisa favorable, hizo que los griegos embarcasen precipitadamente y que él pudiera escapar.
      Los troyanos pidieron a Laocoonte, un sacerdote de Apolo Timbreo que había acusado a Sinón de mentiroso, que invocase a Poseidón para que una tempestad destruyese la flota aquea. Pero Laocoonte había incurrido en la ira de los dioses casándose, engendrando hijos e incluso yaciendo con su esposa Antíope en el templo, a pesar de su voto de castidad. Por lo que, durante la ceremonia, Apolo envio dos enormes serpientes, llamadas Porce y Caribea, que se enroscaron en los hijos de Laocoonte, Antifante y Melanto. Al intentar salvarlos también murió Laocoonte. Tras esta señal, los troyanos no tuvieron dudas de que los dioses deseaban que se quedasen con el caballo y festejasen el fin de la guerra. Sin hacer caso de las protestas de Casandra, con enormes esfuerzos, introdujeron el caballo dentro de la ciudad.
     Entrada la noche, cuando los troyanos se encontraban cansados y ebrios, Sinón abre la puerta del caballo y enciende una luz en lo alto de la ciudad, para indicar al contingente griego que es el momento de regresar. Los griegos atacaron y tomaron la ciudad. Entre su botín Odiseo recibió las armas de Aquiles y a Hécuba, que murió lapidada por los griegos con la participación de Odiseo, a pesar de que ella le había perdonado la vida en una ocasión en la que fue descubierto dentro de la ciudad.