Hadas, los seres mágicos de la naturaleza 
 
Los cuentos o leyendas antiguos son esos maravillosos relatos bañados de misticismo, magia y tradición para chicos y grandes. Estoy segura de que todos hemos escuchado con asombro e interés una de esas bellas historias en algún momento de nuestras vidas; sin embargo, al crecer olvidamos a estos personajes que cautivaron nuestra atención. Quizá tuvimos de pequeños el placer de conocer al famoso Peter Pan y a Campanita o a la Bella Durmiente y a las hadas Flora, Fauna y Primavera, o tal vez a Blanca Nieves y a los enanos. Todos ellos son seres mágicos que de una u otra forma han acompañado nuestras vidas y que fueron el primer contacto que tuvimos con los espíritus de la naturaleza, con las brujas y los magos. Estos cuentos infantiles nos dejaron entrar por primera vez al reino de las hadas y llenaron nuestra vida de magia.
 
¿Quiénes son las hadas?
 
Cuando hablamos de las hadas tenemos que remontarnos al folclor de las tribus celtas, ya que fueron ellos quienes revelaron al mundo la existencia de los espíritus de la naturaleza por medio de sus cuentos y leyendas. Los celtas estaban convencidos de que la tierra está viva y que todo cuanto existe en el mundo se ha formado por los cuatro elementos aire, fuego, agua y tierra, los cuales corresponden al reino elemental o primer plano de la conciencia.
 
El reino del aire está habitado por los silfos, el del fuego por las salamandras, las aguas por las ondinas y la tierra por los gnomos. Estos seres de la naturaleza son los que hacen posible que los vientos soplen o el oleaje de ríos y mares cambie, que un volcán haga erupción o que los minerales crezcan en el interior de la TIERRA. Los seres elementales ayudan a que las cosas sucedan en la naturaleza y nos motivan e inspiran a los seres humanos.
 
El segundo plano es el de los hombres, el reino mortal al que pertenecemos nosotros, y el tercero es el reino espiritual o de los dioses. Sin embargo, entre estos dos existe un plano intermedio, llamado el Sidhe. Este lugar entre los mundos es donde habitan los espíritus de la naturaleza a los que se conoce con el nombre de hadas o seres feéricos.
 
Aquellos que han tenido el privilegio de verlos cuentan que su estatura es menor que la de los humanos, por lo que se les dio el nombre de “Gente pequeña”; sin embargo, su apariencia puede ser muy variada, los hay regordetes y narigones, así como muy esbeltos o dotados con alas. Su aspecto físico está relacionado con el lugar en el que habitan principalmente, ya que ellos son los guardianes y protectores de los árboles, flores, ríos, lagos, manantiales, grutas, montañas y bosques. Aunque no son inmortales, viven muchísimo más tiempo que cualquier persona, protegiendo así los espacios naturales y preservando la magia de la madre naturaleza. Poseen la capacidad de ver el futuro, curar a las personas, crear ilusiones, inspirar creaciones artísticas y hacerse invisibles o visibles a los ojos humanos. Igual que nosotros, las hadas tienen distintos temperamentos y personalidades, por lo que no todos los habitantes del Sidhe son igualmente simpáticos; sin embargo, adquirieron con el tiempo el nombre de “Buenas personas” o “Buenos vecinos” por su capacidad de ayudar a otros y conceder deseos.
 
Brujas y hadas
 
La tradición de los celtas no se ha perdido del todo, sigue viva en los practicantes de Wicca o brujos y brujas modernos, quienes buscamos recuperar la tradición y enseñanzas que legaron los celtas al mundo entero. Wicca es, por ello, un camino espiritual basado en el respeto, amor y reverencia a la naturaleza; es una senda escogida que seguimos mujeres y hombres deseosos de reencontrarnos con nuestros orígenes y escuchar las enseñanzas de la madre naturaleza.
 
Las brujas modernas sabemos que el mundo entero está lleno de magia, sólo que al ir creciendo nos olvidamos de ella, la escondemos tras una máscara de racionalidad y comenzamos a creer que todo pasa por casualidad, que los cuentos de hadas son sólo una diversión para los niños y que la magia no existe. Llegamos a convencernos de que la imaginación no es algo real y comenzamos a vivir en un mundo en el que todo debe ser comprobable por medios mecánicos; sin embargo, sabemos que el amor o el dolor no se pueden ver pero sí existen, y afirmar que no se ama en verdad o que no sentimos dolor porque no se puede comprobar es algo que a cualquiera le parecería absurdo. De la misma manera, considero que no se puede afirmar que las hadas no existen porque no las hayamos visto nunca, ya que cualquier niño podrá asegurarnos que son reales en la imaginación y para mí, esto es tan válido como decir que el amor está en el corazón.
 
Es por esto que los brujos y brujas Wicca creemos tanto en las hadas como en la magia de la naturaleza. Sabemos que estar en contacto con ellas nos acerca más a nosotros mismos, nos volvemos flexibles, creativos y espontáneos, pudiendo comenzar a creer en lo invisible y aceptando aquello que para otros es imposible.
 
El contacto con las hadas
 
Una de las ramas de la tradición Wicca es la Celta-Faery (Wicca de las hadas celtas). En ella, brujas y brujos modernos buscamos llenar nuestras vidas de magia al acercarnos a la naturaleza, contactar con los seres elementales y redescubrir el reino de las hadas. Practicamos la magia natural, hacemos celebraciones rituales durante los cambios estacionales y en los momentos de la cosecha para reverenciar a los dioses, comunicarnos con los espíritus de la naturaleza y sentir la energía de los ciclos de la tierra en nuestro interior. También realizamos rituales para cada uno de los elementos, visitando lugares sagrados como grutas, lagos, manantiales, etcétera, para invitar a los seres elementales y a las hadas a acercarse a nosotros. Festejamos a la luna nueva, a la que damos el nombre de Luna Sidhe como el momento en que el velo entre, los mundos es más tenue y para contactar con el reino de las hadas. Como el Sidhe es un plano intermedio, nos valemos de momentos y lugares especiales para contactar con los espíritus de la naturaleza, como a la medianoche o en el amanecer, ya que ésas son horas mágicas en que los diferentes planos de conciencia se acercan. Del mismo modo, existen zonas intermedias o mágicas, como los puentes, la entrada a una gruta o la orilla de un río, excelentes para entrar en contacto con el reino de las hadas.
 
Podemos valernos de algunas herramientas como los cuentos y leyendas, utilizar la imaginación, entrar en trance o meditación, escuchar cierto tipo de música, leer o escribir poesía, pintar y sobre todo disfrutar de la naturaleza misma. Las brujas y los brujos Celta-Faery salimos a caminar por los bosques, observamos el cielo, contemplamos la luna, escuchamos a los árboles, disfrutamos del aroma de las flores, contamos las estrellas, nos dejamos cautivar por el mar y soñamos despiertos mirando las nubes, es decir, para nosotros la mejor forma de entrar en contacto con el reino de las hadas es ver el mundo ordinario de manera extraordinaria, encontrando la magia en cada detalle a nuestro alrededor.

                                                                                 Verónica Hernández   "El buscador"