El TORO

Leonardo Da Vinci

 Un toro en libertad hacía estragos en los rebaños y las vacadas. Los pastores ya no se atrevían a llevar los animales al prado por culpa de aquella bestia salvaje que se presentaba inopinadamente, embistiendo con la cabeza baja, para ensartar con los cuernos todo lo que encontraba. Los pastores, sin embargo, sabían que el toro odiaba el color rojo; así que, un día, decidieron tenderle una trampa. Forraron el tronco de un árbol grande con tela roja y luego se escondieron. El toro, resoplando por las narices, no se hizo esperar mucho. Viendo aquel tronco rojo, bajó la cabeza y se arrancó; y, con gran estruendo, clavó los cuernos en el árbol, quedando aprisionado. Y los pastores lo mataron.

Todas las pasiones ciegan, pero el odio desatado acaba por destruir irremisiblemente la propia personalidad, al embotar la capacidad de raciocinio.