EL TOPO

Leonardo Da Vinci

 

Un topo, bajo tierra, paseaba por las largas galerías que su familia había excavado y pulido en muchos años de trabajo. Andaba de atrás  adelante, subía a los pisos superiores, bajaba a las bodegas como si gozase de muy buena vista, aunque, como todos los topos, tenía los ojos pequeñitos y poca visión. Por fin enfiló un corredor desconocido y siguió caminando. -¿Detente! -gritó una voz desde el piso de abajo-. ¿Esta galería lleva afuera y es peligrosa! El topo, sin hacer caso, continuó caminando hasta que se encontró dentro de un montón de tierra y estiércol todavía fresco. Levantó el hocico hacia lo alto y se asomó, pero la luz sol, que brilló como un relámpago, lo mató.

También la mentira, como el topo, puede vivir sólo mientras esté escondida, pues en cuanto sale a la luz para hacerse notar, muere.