• El ibis

    Leonardo Da Vinci

     
     Aquel desenfrenado ibis, ahora que había aprendido a correr y a volar, no paraba jamás. Siempre estaba buscando alimentos  y comía ávidamente todo lo que encontraba, sin discernimiento ni medida.
       Una mañana, sin embargo, el joven ibis se quedo en el nido: tenia  fiebre y le dolía mucho la panza.
       Su mama, asustada, corrió inmediatamente hacia él; lo miro, lo toco con el pico y las patas, y luego le dijo:
    --Ya lo comprendo. Has comido alguna cosa que no debiste, porque eres un tragón, y ahora te a hecho daño.
       Dicho esto, la mamá se fue al estanque y se lleno el buche de agua. Cuando regreso al nido dijo al hijo:   --Date vuelta.
    Y con su largo pico le puso una lavativa.