El Torrente
Leonardo Da Vinci

 

Un torrente, olvidando deber su agua a la lluvia y a los arroyos,
pensó hincharse para volverse grande como un río.
Comenzó entonces a lanzar sus ondas impetuosas contra la orilla, arrancando con avidez tierra y piedras para ensanchar su lecho.
Pero cuando de pronto volvió el sol, el pobre torrente se encontró prisionero de todas las piedras que había quitado a la orilla, y con mucha fatiga debió hacerse un nuevo camino para descender al valle.
 
El tema  de  la ambición  incontrolada e
irreflexiva se ha repetido en estas fábulas.
Sin duda obedece a que su presencia en el 
mundo es también reiterada.