EL LIRIO
Leonardo Da Vinci
Sobre la vede ribera del río Ticino había crecido un bello lirio.
Alta y erguida sobre su tallo, la flor reflejaba sus blancos 
pétalos en el agua y el agua quiso apoderarse de ella. 
Cada onda que pasaba se llevaba contigo la imagen de aquella 
blanca corola, y transmitía su deseo a las ondas que aún no
habían llegado a verla.
Así todo el río empezó a agitarse, volviéndose el cabrilleo
inquieto y veloz; y no pudiendo coger el lirio, tan bien
plantado y alto sobre su tallo robusto, se lanzaron 
furiosas las ondas contra la orilla, hasta que la riada
arrasó toda la ribera, y también el lirio puro y solitario.
 
La pasión desatada es una fuerza difícilmente
dominable que muy a menudo arrastra
hasta un final desdichado al apasionado
incontinente y al objeto inocente del
afecto o desafecto desmedidos.