EL ASNO Y EL HIELO
Leonardo Da Vinci
Érase una vez un asno cansado que no se sentía con ánimos
de caminar hasta el establo.
Era invierno, hacía mucho frío y todos los caminos estaban helados.
- Yo me quedo aquí - dijo el asno, echándose en el suelo.
Un gorrioncillo hambriento se le posó cerca y le dijo al oído:
- Asno, no estas en el camino sino en un lago helado. Ten cuidado.
El asno, muerto e sueño, dio un largo bostezo y se durmió.
Pero el calor de su cuerpo comenzó, poco a poco, a deshacer
el hielo, hasta que con un gran chasquido el hielo se rompió.
Cuando se encontró bajo el agua, el asno despertó alarmado;
pero ya era demasiado tarde, y se ahogó.
 
¡Cuántas veces, por pereza, tomamos por
óptima una solución a nuestros problemas
que no sirve sino para ponernos en mayores
dificultades!