Pinocho

Pepito Grillo llegó a una aldea en el Tirol, refugiándose en la única casa donde todavía brillaba una luz. Era el taller de un viejo artesano que daba los últimos toques a una graciosa marioneta de madera. La hizo caminar moviendo los hilos ante la desconfiada mirada de Fígaro, el gato y del pececillo de colores al que llamaba Cleo.
 
  Gepetto había pasado toda su vida deseando un hijo, y es por eso que al ver brillar en el cielo la Estrella Azul pidió con todo fervor que su deseo le fuera concedido.
Aquella noche, mientras Gepetto dormía, hizo su aparición el Hada Azul y dio la vida al muñeco advirtiéndole que debía portarse bien para llegar a ser un niño de verdad. Para que le aconsejase sobre su comportamiento nombró a Pepito Grillo conciencia de Pinocho.
 
  Sobran las palabras para describir la alegría que sintió Gepetto al ver vivo a Pinocho. ¡Por fin tenía el hijo tan deseado aunque fuera de madera! A la mañana siguiente, salió a despedirle a la puerta mientras Pinocho marchaba a la escuela, no sin antes advertirle que no hablara con desconocidos.
Sin embargo, en el camino se encontró con Honrado Juan y su compinche Gedeón, dos maleantes que vieron la oportunidad de hacer un estupendo negocio con el prodigioso muñeco de madera, vendiéndolo a un gitano llamado Stromboli, que tenía un teatro de marionetas.
  Pinocho actuó en el teatrillo con gran éxito; pero cuando manifestó su deseo de volver a casa, Stromboli lo encerró en una jaula y partió con su carro a otra ciudad.
 
Pepito Grillo acudió en su ayuda; pero no consiguió forzar la cerradura de la jaula. Ya desesperaban cuando apareció el Hada Azul que preguntó a Pinocho cómo había llegado a ese lugar. El muñeco inventó una historia inverosímil, y tal como iba diciendo mientras la nariz le crecía más y más. Al fin, pidió perdón y el Hada le liberó, no sin antes recordarle que debía portarse bien.
  De regreso a su casa, Pinocho volvió a encontrarse con los dos malvados, que consiguieron engañarle una vez más, vendiéndole en esta ocasión un extraño personaje propietario de un lugar llamado "Isla de los Juegos", donde los niños se transformaban en burros. Ayudado por Pepito Grillo, Pinocho consiguió escapar a tiempo de la isla, pero con orejas de burro y una hermosa cola.
  Al llegar a su casa encontró una carta de su padre en la que le comunicaba que había salido a buscarlo en un barco, siendo tragado por una ballena. Pinocho corrió en su ayuda hasta dar con el monstruo, consiguiendo reunirse con su padre, que ya desesperaba de volver a verlo. Para poder salir del vientre de la ballena, Pinocho encendió un gran fuego de modo que todo el interior del monstruo se llenó de humo, y cuando la ballena estornudó consiguieron salir a bordo en una balsa.
  La ballena, furiosa, se abalanzó sobre los fugitivos destrozando la balsa de un coletazo. Gepetto estaba demasiado fatigado para nadar, y pidió a Pinocho que se salvara él solo. El muñeco de madera llevó a su padre hasta la orilla, consiguiendo salvarle a cambio de su propia vida.
  Mientras Gepetto lloraba la muerte de Pinocho, se apareció el Hada Azul y recompensó el heroísmo del muñeco devolviéndole la vida y transformándolo en un niño de verdad.

FIN