CUENTOS

                                  

 

 

 

EL SUEÑO

Un día los papás de Pepe llevaron a el y a sus amigos al museo de arte, después de 1 hora ellos se cansaron de escuchar cada rollo de cada pintura y se sentaron a observar una pintura que era muy rara. De repente se quedaron dormidos y Lizett empezó a soñar que era una princesa  que tenía como padres a Sebastián y a Leilary, y  Nayeli era la hechicera y consejera del rey Sebastián,  que la  habían desterrado por un malentendido. Después Nayeli decidió tomar venganza, primero hizo que Leilary enfermara gravemente y tuvieron que trasladarla a otro estado y por supuesto Sebastián la acompañaba, dejaron sola a Lizett. Más tarde, Nayeli secuestró a Lizett y trató de matarla pero Lizett lanzó una pócima que hizo que Nayeli se convirtiera en nieve , pero mientras se convertía hizo un conjuro para que Lizett se convirtiera en flor , y de repente los papás de Pepe despertaron a Lizett y a los demás y ella les contó su sueño. 

FIN

                                                                Enviado por: Alba Sánchez Bonilla

 

 

 

 

La sirena y el mar

   En una fría noche, el Mar danzaba más fuerte que de costumbre, las Estrellas lo miraban muy entretenidas, mientras que la Luna le sonreía tan enamorada como siempre.
Interrumpiendo, sin querer, el vals de las olas, apareció una cola, como la de una ballena, pero inmediatamente se hundió y en vez de ella, un bello rostro se asomó.
La Luna sorprendida se refregó los ojos y volvió a mirar pero ya no había nada.
Y suspirando la Luna se dijo: - De tanto observarlo he comenzado a fantasear. Alcanzó a terminar de hablar cuando volvió a ver a aquel rostro aparecer. No tardó mucho en darse cuenta que era una hermosísima mujer. Sus ojos eran negros como el infinito, pero brillaban más que el sol al medio día, su nariz era pequeña y delicada, parecía hecha a mano, y su pelo, largo, castaño y lizo recorría su cuerpo hasta sus caderas.
La Luna pasmada ante tan bella mujer, llamó a gritos a su fiel amigo el Sol, que, como todas las noches, se encontraba acurrucado tras ella, pero no respondió, estaba maravillado mirando el extraño panorama.
Después de unos silenciosos minutos el Sol decidió hablarle a la muchacha, pero esta solo le sonrió, para luego volver a sumergirse, dejando nuevamente a la vista su enorme y azulada cola.
El Sol no despegaba su mirada del mar pero no logró ver a la dueña de esa cola.
El Sol, cautivado, la llamó una y otra vez
La hermosa muchacha al oír esos gritos, se asomó a la superficie para ver que era lo que ocurría, pero enseguida se dio cuenta que era el Sol el que la llamaba tan desesperado.
Sus mejillas se sonrojaron y mirándolo tímidamente le preguntó: ¿Qué desea con tantas ansias? Él, muy feliz, aunque un poco avergonzado le contestó: Es a ti a quien llamo para pedirte que te quedes aunque sea por unos pocos minutos más, ya que nunca había visto una criatura tan maravillosa.
Esta bien, me quedaré un rato más y gracias por sus elogios, señor.
Dime por favor, linda muchachita, a quien tengo que pedirle, o mejor dicho, que tengo que hacer para conquistar tu corazón y poder mañana mismo casarme contigo.
¿Qué?, parece que no le entendí bien lo que trató de decirme…
¿Quiere casarse conmigo?
Si, respondió él, lo antes posible.
Pero no sea tonto, ni siquiera sabe mi nombre, no se ha dado cuenta acaso que no soy lo que parezco, tengo una cola tremenda, en vez de piernas y piel en vez de escamas.
Y¿ Cual sería el problema?. Preguntó el Sol, muy desconcertado.
No podríamos estar juntos, además yo no sé quien es usted.
¿Cómo?. No me conoces, soy el Sol, el que alumbra cada mañana, el que le da el descanso a la Luna, el que levanta al gallo para que anuncie la llegada del nuevo día, el que la da luz y vida a este planeta.
Ah… mucho gusto entonces.
Ahora preséntate tú, jovencita.
Haber… esto no es sencillo pues ni yo sé que es lo que soy, como le decía antes, no pertenezco ni a la fauna marina ni a los humanos.
Vivo en una caracola y cuando las Estrellas están durmiendo me tejo vestidos con las algas y cuando ellas vuelven a salir me acuesto sobre las rocas a contar las hasta que me da sueño y ahí vuelvo a mi caracola
Mmm me parece muy interesante.
No, no diga eso, no sabe lo aburrido que es, no es que no me guste tejer, sino que no pertenezco al Mar, pero a la tierra tampoco.
Y usted, ¿Es feliz en el cielo?
Si, no te imaginas lo maravilloso que es acá, porque no solo tengo amigos, sino que tengo un trabajo muy importante y eso me hace sentir útil y activo.
Señor Sol, las Estrella ya se fueron a dormir y yo todavía sigo aquí, me voy a mi caracola porque ya tengo sueño, pero cuando usted deje de trabajar me llama y yo subiré a verlo nuevamente.
Bueno, para mí será un honor.
Los días transcurrieron y el Sol y la Sirena continuaron viéndose, noche tras noche.
Ella le enseñaba lo que es la bondad y el amor y el sobre las cosas del mundo.
Ella era ingenua y dulce, y el sabio y paciente.
Con el tiempo ambos se fueron enamorando y la Luna y el Mar fueron los testigos de ese gran amor, lleno de alegría y pasión.
Una tarde mientras las Estrellas dormían, la niña se sentó a tejer, como era de costumbre, mientras tejía el Mar se le acercó y le dijo: Dulce jovencita, yo te he visto crecer, al igual como he visto crecer tu mutuo amor con el Sol, pero antes de que sea demasiado tarde debo advertirte de que nunca podrás estar con él.
La muchacha, con lágrimas en los ojos, le contestó: Mar, tú y la Luna han sido como mis verdaderos padres, me han cuidado y han sido mis confidentes, por eso te pido ayuda, dime que puedo hacer para poder ser feliz junto a mi amado, el Sol.
El Mar con mucha tristeza le dice: Tal como tú lo dijiste, yo me siento como tu padre, y por ese amor paternal que te tengo, te recomiendo volver a las profundidades.
La Sirena llorando le dice, no pertenezco al fondo del mar y no pertenezco a la tierra, un día aparecí aquí, pero no quiere decir que este sea mi lugar. El Mar la abrazó y trató de consolarla, mas no supo como ahuyentar su dolor.
Luego de aquella dolorosa conversación la inocente pequeña decidió encerrarse en su caracola y de ahí no volver a salir.
Nuevamente los días pasaron y nadie, ni siquiera el Mar sabían en donde se encontraba la caracola de la Sirena.
El Sol desconsolado no quiso volver a salir y la Luna con una amargura inmensa tuvo que reemplazarlo.
El tiempo transcurrió y el Sol se estaba apagando y junto a él toda la vida del planeta, entonces las Estrellas en medio de su desesperación se reunieron con todos los astros del sector, y juntos llegaron a la conclusión de que sus amigos, los Ángeles podrían darles una solución.
Esa misma tarde llamaron al Mar y a la Luna para que participaran también.
Después de horas y horas de discusión, el Mar y La luna le pidieron a los Ángeles, un par de alas para regalárselas a la Sirena y así ella pudiera volar hasta los brazos de su amado. Todos de acuerdo, llamaron al Sol y le hicieron entrega del par de alas, pero ahora faltaba lo más importante, encontrar a la linda sirena.
El Mar humedeció al Sol y la Luna le dio un empujó para poder sumergirlo.
Al poco rato después el Sol volvió al cielo y junto a él su amada sirena que volaba como un pájaro. Llena de felicidad se despidió de su padre el Mar y le dijo que por fin había encontrado, en el cielo, un lugar.
La Luna y las Estrellas le agradecieron a los Ángeles y todos juntos celebraron la feliz partida de la Sirena.
El Sol brilló cada día y su antigua amiga la Luna siguió suspirando por el Mar, pero al fin y al cabo todos se encontraban en su lugar.
                 
                                                                                      Enviado por: Jenny

 

 

 

 La princesa y sus pececitos 

     En tiempos lejanos, hace mucho, una princesa vivía cerca del mar, cuando fue a buscar agua para sus pececitos,  se encontró con un lindo pececito multicolorido y decidió llevarlo a su casa, lo llamó Pinky, cuando su papá, el rey lo conoció, se alegro, porque le gustaban mucho los animales. Pero un día, el rey, deseaba tener un perro, y la princesita Lucía se puso triste, porque se dio cuenta que sus pececitos corrían peligros. La princesa que tenía mucho miedo le pidió a Jesús que el perro del rey sea bueno y cariñoso, que ella pueda cuidar. Y un buen día Jesús que todo hacia realidad, le envió un perro como la princesa Lucía quería, a través de la máquina del tiempo, entonces Lucia que tenia muchas mariposas y pececitos como mascotas, recio al lindo Regalo de Jesús. Cuando Lucia cumplió siete años también recibió un lorito como regalos de JESÚS.

                                                                                                                               FIN

                                                                              Enviado: Por Mili Molina (5 añitos.)

 

 

 

 

EL PÁJARO HALKATRIND Y LA CULEBRA CORAL

Había una  vez un lindo y tierno pajarito llamado halkatrind que todas las mañanas entonaba melodiosos trinos agradeciendo a dios por lo maravilloso de este mundo y deleitando a los habitantes del paraje posteriormente iba de huerto en huerto buscando frutos, cereales para poder subsistir cotidianamente y cuando el sol se ocultaba el pajarito retornaba a su nido a descansar para continuar con su labor al día siguiente cierta vez el ave estaba paseando por el rio sin imaginarse que allí corría un grave riesgo ya que una feroz y hambrienta culebra coral le estaba observando detrás de unos chopes y esta, muy emocionada dijo ¿Qué rica presa? Se desenvolvió y fue tras ella silenciosamente, mientras el pájaro sintió ruidos extraños en los pastos pero no se percato de los hechos y el siguió disfrutando de las cristalinas aguas, mientras la culebra se acercaba mas y mas y cuando el ave salió a la orilla, se encuentra frente a frente con su victimario y este le dice ¡llego tu hora pajarito! Y este muy temeroso le contesta ¿Qué vas hacer? Y el retrocedió unos pasos y la depredadora saltaba para cazarlo pero el pajarito huyo del peligro corriendo y la víbora hizo lo propio por cazarlo pero el pajarito sabían que lo estaba siguiendo alzo vuelo desapareciendo por el verdoso paisaje y en vista que no pudo atraparlo la reptil se golpeaba su cabeza diciendo ¡maldita sea! Pero días van días vienen el pajarito se hallaba muy contento cantando en la rama de su algarrobo cuando en ese momento apareció  repentinamente la coral, rectando por el verdoso prado que desde un ángulo adecuado vio a su víctima preferida que estaba muy feliz y de inmediato subió a dicho árbol para intentar cazar al pajarito y cuando estuvo cerca a él, la culebra alisto sus largos y venenosos colmillos para devorarlo mientras el pajarito entro a su nido a descansar y cuando la reptil llego a dicho establecimiento lo empezó a destruirlo y el pajarito pudo escapar otra vez de sus colmillos y sobrevolando por el paraje el pedía apoyo diciendo ¡auxilio! ‘auxilio!  Pero su pedido no tuvo eco mientras tanto la culebra se volvió a lamentar diciendo ¡otra vez se me escapo! Cuando de pronto apareció la bandada de pajaritos a rescatar a su amigo halkatrind y de uno en uno fue dándole de picotazos diciéndole ¡muérete desgraciada! sin embargo la coral atacaba con su mortal veneno pero la fuerza de las aves pudo más porque con el fuerte escarmiento que recibió de ellos  hicieron que la fiera muera instantáneamente y todos los pajaritos lo llevaron a sepultarlo al cerro a la que alguna vez les iba hacer tanto daño concluido dicho acto el pajarito halkatrind les agradeció ínfimamente a su bandada por salvarle la vida y todos ellos se dieron un abrazo diciendo ¡nosotros unidos jamás seremos vencidos ¡ para poder hacer frente a cualquier animal salvaje que les atacase similar al que padeció, el pajarito halkatrind hace algunos instantes.

 

Enviado por: Luís David Gamonal Suárez

 

 

 

 

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