MOCTEZUMA XOCOYOTZIN  

(El joven señor enojado)
Noveno tlatoani mexica
Reinó de 1502 a 1520

 Cuando los españoles llegaron a México- Tenochtitlan en 1519, la ciudad era gobernada por Moctezuma Xocoyotzin, quien fue hijo de Axayácatl, séptimo. tlatoani o rey mexica. A pesar de que se distinguió como jefe del ejército durante el gobierno de Ahuízotl, Moctezuma dedicaba gran parte de su tiempo al estudio de los dioses y del destino a través de los agüeros y vaticinios. Su temperamento era cruel y orgulloso.

En 1502 fue coronado como el noveno tlatoani de los mexicas. Su reino era enorme, ya que abarcaba el territorio comprendido entre el golfo de México y el océano Pacífico; colindaba con Michoacán al poniente y por el sur llegaba hasta el Soconusco y Guatemala.
.' Cabeza de un pueblo esencialmente guerrero, Moctezuma sometió a los otomíes, mixtecos y zapotecos, y sus ejércitos -al mando de Cuitláhuac- llegaron hasta Honduras y Panamá. Los pueblos que pagaban tributo a los mexicas  se contaban por docenas.
En su maravilloso palacio de México- Tenochtitlan se guardaba la más estricta etiqueta real. El tlatoani se hacía servir tan sólo por los nobles de sus dominios. Nadie podía verlo directamente a la cara, ni hablarle en voz alta, ni estar calzado en su presencia. Sus tesoros eran incalculables. Fueron famosos los jardines de su palacio, así como su colección de aves y su zoológico.
A pesar de tanta gloria y esplendor Moctezuma no vivía tranquilo, pues creía que su reino estaba prestado y que algún día el dios Quetzalcóatl regresaría por el oriente a reclamarlo. Cuando tuvo noticias de la presencia de desconocidos blancos y barbados, creyó que Quetzalcóatl había regresado y quiso alejarlo con magníficos regalos. Pero precisamente esto despertó aún más la codicia de los conquistadores.

El 8 de noviembre de 1519, Hernán Cortés y 400 españoles acompañados de 7 000 indígenas de la costa llegaron al valle de México. Moctezuma les abrió las puertas de su ciudad, Tenochtitlan; los alojó en el antiguo palacio de su padre; les regaló su tesoro, y les mostró a sus dioses. El pueblo comenzó a protestar y, para protegerse, Hernán Cortés tomó prisionero al tlatoani y a todos sus servidores.

Poco después Cortés tuvo que dejar la ciudad para ir a combatir a una expedición de españoles que habían desembarcado en Veracruz con la orden de aprehenderlo. Mientras tanto en Tenochtitlan, su lugarteniente Pedro de Alvarado, que había quedado al frente de las tropas, apro­vechando la fiesta más importante del calen­dario azteca mandó dar muerte a todos los danzantes que se encontraban desarmados en el Templo Mayor. El crimen enardeció a la, población, que sitió a los españoles en el palacio de Axayácatl y dio inicio a la batalla.

A su regreso Cortés trató de apaciguar los ánimos, para lo cual ordenó a Moctezuma que subiera a la terraza del palacio y calmara a la gente, pero el pueblo le lanzó injurias y piedras a su tlatoani, una de las cuales lo hirió en la frente. Cuatro días duró el asedio. Los españoles decidieron huir, pero antes, el 29 de junio,  Cortés ordenó dar muerte a Moctezuma y tirar    su cuerpo a la calle con las insignias reales.

Ningún mexica lloró la muerte de su tlatoani.  Era tanta la furia que sentían contra su antiguo emperador, que nadie quiso hacerle los rituales funerarios, hasta que finalmente en Atliyacapan lo incineraron. Un año después su reino cayó en poder de los conquistadores.